Cerca de las 11 de una sigilosa noche llegó a casa muy cansada. Encendió de inmediato la tele mientras se dirigía a la cocina a servirse un café. Era una noche particularmente calmada, caminó hasta la cocina. El ruido de sus tacones en el pasadizo rompía aquel inusual silencio y sus pasos se perdían a lo lejos. El televisor encendido y nada más.
-“El cuerpo carbonizado de una mujer fue hallado cerca a una zanja en un descampado de Pachacamac…se sospecha que podría tratarse de la desaparecida cantante folclórica Rina Chiara Prado…” – el enérgico anuncio de un locutor de noticias interrumpió el sepulcral silencio que envolvía la habitación. Muy sobresaltada se recostó temblorosa en el sillón de la sala mientras sostenía insegura la taza de café. Tenía la mirada perdida, mil cosas pasaban por su cabeza. Muy agobiada su rostro se iba desdibujando cada vez más y mas conforme seguía la nota periodística. Dios ayúdame por favor – susurró. El silencio ya era…sepulcral.
Gladys llevaba trabajando varios años en la PNP donde había conocido a Ángel, con quien se casó. Llevaban separados ya cuatro años y tenían una hija de quince años que de alguna forma los mantenía cercanos entre si. Ángel había iniciado una nueva relación con una mujer bastante mas joven que el y era algo que en un principio incomodo a Gladys – quizá por sentirse desplazada primero como mujer y como la madre de su hija después. De esta forma, es que surgieron sendas riñas entre ellos. Gladys percibía cierto desapego de Angel hacia la hija adolescente de ambos y luego cierto dejadez hacia sus obligaciones económicas para con su hija. ¿La causa? …Aquella desvergonzada mujer amante de su “esposo” y su desmedido interés – se justificaba.

El reloj de la pared marcaba casi la medianoche. Era muy tarde – pensó. Recostada sobre el sillón atinó a sacarse lentamente los zapatos, apoyó la nuca en el espaldar mirando al techo y entrecerró los ojos.
Un súbito timbrado proveniente de su cartera la asustó y se reincorporó de inmediato. Observó extrañada a poca distancia su cartera sobre la mesa. Cada uno de los timbrados parecía hacerse más y más sonoros acelerando inconteniblemente con ello sus palpitaciones. Permaneció así, sin reacción unos segundos. Respiro muy hondo miro al techo y se levantó.
- “Quédate tranquila. Es importante que hablemos” – se oyó decir.
- OK. No creo que tarde más de 15 minutos. Espérame – dijo Gladys casi murmurando
Manejaba con extrema cautela mientras sintonizaba el dial. Los cómicos de un programa radial tocaban el tema de la folclórica desaparecida. De inmediato cambio a otra emisora musical. No pudo evitar repasar mentalmente lo sucedido.
Llegaron hasta un descampado con el cuerpo inconsciente de Rina aun con vida. Aquello interprete de música folclórica, conocida como “La Voz de Incuyo” . La rabia por mucho tiempo contenida la había nublado por completo, aun así dudo un instante; enseguida recordó que aquella mujer que yacía inconciente en el asiento trasero del auto se mudaría a una casa nueva con el que fue su esposo. La directa culpable de la creciente mezquindad del padre de su hija. La habían citado con ayuda de Dina – su amiga y el hermano de ésta a espaldas del Hospital en Villa María del Triunfo, haciéndose pasar por empresarios para un conveniente contrato.
La cargaron rápidamente fuera del auto mientras hablaban sigilosamente. No presentaba ya ningún signo de vida, la suponían muerta; así que había que decidir que hacer con el cuerpo de inmediato. Del interior del auto un hombre sacó una galonera de petróleo y la roció sobre el cuerpo inerte. De inmediato prendieron fuego ante la sorpresa de los presentes. Gladys observaba imperturbable asintiendo la escena.
La prensa popular y la televisión tejían diversas explicaciones para este caso. Angel Vizcarra se desempeñaba como comandante de la Policía y era sindicado como el principal responsable de la desaparición de Rina, pues era su actual pareja y a partir del hallazgo de un cuerpo los señalamientos de la prensa aunados a la de los familiares se hacían cada vez más constantes. Ello originó que el alto mando de la Policía decidiera su separación como medida disciplinaria.
Gladys estaba al tanto de las investigaciones para la identificación del cuerpo hallado. Sabia de los procesos que corresponden para la identificación de un cuerpo. Era imposible reconocer las huellas digitales pues el cuerpo estaba irreconocible y totalmente carbonizado. Asimismo disponía de escasos dientes – otro sistema para reconocimiento. La Policía cita a Angel para tomar su declaración. Todo apuntaba a sospechar de el. Era cuestión de tiempo para que fuera detenido.
Muy temprano por la mañana como rutinariamente hacía, Gladys llevaba a si hija a la escuela. Se había levantado temprano y le preparó el desayuno. La despidió con un beso mientras bajaba del auto. Cerró los pestillos de las puertas del auto y se dirigía a su trabajo mientras un ligerísimo fondo musical la acompañaba. Una luz roja en el camino la detiene, pensativa sobre el volante mira a su alrededor y se encuentra con la mirada de un canillita que se acerca a ella con los diarios del día. Los titulares de algunos diarios le parecían mucho mas grandes que lo usual: “Cuerpo calcinado pertenece a Folclórica Desaparecida” “Comanche es principal sospechoso” “Triangulo amoroso Fatal”
Conducía bastante rápido y estacionó su auto al borde de una apacible avenida. El pánico se apodero de ella. Había que mantener la calma a toda costa – pensó. Decide llamar a su ex esposo y marca su número pero no obtiene respuesta, insiste varias veces:
- ¿Donde estas? ¿Que ha pasado? – dijo Gladys
- Estoy detenido!. No puedo hablar! no me dejan ! – responde Angel cortando la comunicación de inmediato
Observo a todos lados. No habían podido hallar evidencias de su culpabilidad – pensó Estaba convencida que Angel tarde o temprano seria liberado pues era inocente. Sin embargo había que tomar las providencias del caso y se comunica con su abogada – había pensado milimétricamente en su situación en caso se llegara a descubrir todo. Marca los números y se inicia la llamada pero una llamada entrante la interrumpe. Su primera reacción la hace dudar para contesta la llamada, finalmente decide contestar:
- Señora Gladys Vásquez? - pregunta una voz
- Así es, con quien tengo el gusto? – responde Gladys
- Señora Vázquez le habla el My Gonzáles por favor cual es su ubicación requerimos su testimonio -
- Mayor ya he declarado todo lo que sé acerca de ese caso. – refuta Gladys.
- Por favor una unidad esta cerca de usted permanezca allí. – insistió la voz
De inmediato un auto negro la rodea y se estaciona delante y posteriormente otro al lado. Bajan 4 sujetos identificándose como agentes policiales.
- Señora Vásquez esta usted detenida por el asesinato de Rina Chiara del Prado – dice uno de ellos.
Llegada la noche los noticieros anunciaban el desenlace del sonado caso del asesinato de la folclórica:
- “Gladys Vásquez confiesa ser al autora del asesinato de Rina Chiara. El móvil habría sido los celos…” – se anunciaba incesantemente en la televisión. El caso estaba resuelto.